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viernes, 28 de diciembre de 2012

Old Firm, una enemistad eterna



Quién iba a decir que la industrial y gris Glasgow se convertiría en la ciudad que iba a acoger el partido más emotivo del planeta. El clásico más antiguo a nivel mundial, con casi 120 años de existencia, revoluciona la Gran Bretaña cada vez que se pone en marcha. [...]
Y todo porque la religión, la política y la sociedad así lo han conseguido. Católicos y protestantes, Celtic y Rangers, están identificados con estratos diametralmente opuestos, que muchas veces han hecho de este una cita peligrosa.
Lo sucedido en 1971 fue el ejemplo más dramático. Una avalancha de espectadores en Ibrox Park, feudo del Rangers, acabó con la vida de 66 personas. Nueve años después se vivió la Old Firm más violenta de la historia, según cuentan testigos presenciales. La policía tuvo que cargar con dureza a caballo, contra aficionados de ambos equipos. El alcohol que llevaban encima los hinchas fue la causa de la batalla campal.
Historias como esta son difíciles de repetir en la actualidad. Ahora estos partidos se juegan en el mediodía, para evitar que los aficionados acudan en estado etílico al campo.

Dos orígenes antagónicos

Rangers-Celtic, 1930
Tras esta breve introducción es fundamental retroceder en el tiempo y conocer cómo nacieron los dos colosos. Rangers lo hizo en 1873 y Celtic en 1888. Desde la fecha de su fundación, tomaron caminos diferentes. No tenían nada en común, y es por ello que la rivalidad haya adquirido tintes existenciales.
Los 'Gers' fueron fundados por aficionados al remo. Desde el principio se convirtió en el equipo preferido de los estibadores del puerto. El origen de los 'Bhoys' llegó con la aparición del padre marista Wilfred Kerins, que creó una institución que tenía como objetivo recaudar fondos a favor de un comedor infantil para inmigrantes irlandeses.
Rápidamente el Celtic se convirtió en el equipo de la abundante colonia irlandesa establecida en Escocia, en su práctica totalidad, de origen católico. Esto hizo que en el Rangers empezaran a 'vender' con mucha fuerza que eran el equipo símbolo del protestantismo. Y así llegó el primer Celtic-Rangers. Supuso además el debut como club de fútbol del Celtic, que goleó por 5-2.
Poco a poco la rivalidad fue creciendo. Hasta que en 1909 se vivió una final de Copa que dio origen a la definición propia que tiene este derbi: Old Firm. El choque acabó en empate, por lo que se tuvo que repetir -no existían prórrogas-. El segundo partido, con las gradas del mítico Hampden Park abarrotadas, iba camino de repetir desenlace.
Sin embargo, por la grada circuló el rumor de que podría estar pactado de antemano el empate para poder disputar otra repetición más, con su consiguiente beneficio económico extra para los dos equipos, y aficionados de uno y otro lado invadieron el campo. Quemaron las taquillas, e incluso atacaron a los policías. La conclusión no pudo ser más drástica: el palmarés de Copa en Escocia cuenta con un hueco en blanco en la edición de 1909.
Old Firm significa vieja empresa. Este nombre simboliza la extendida opinión de que ambos conjuntos se benefician económicamente de la antipatía que se profesan. La rivalidad entre ambos es brutal, no hay duda. Pero paradójicamente fuera del campo son todo un uno. Lo negocian todo de forma conjunta, como los derechos de televisión o su posible ingreso en la Premier League inglesa. La antipatía que esto ha provocado en el resto de equipos escoceses es obvia.

Una rivalidad inevitable

Hasta la fecha la rivalidad tenía tintes, básicamente, deportivos. Sin embargo, en 1912 se instaló en Glasgow la empresa de astilleros Harland and Wolf. No contrataba a católicos... otro punto a favor de ir 'labrando' la enfervorizada rivalidad.
El sectarismo de las aficiones se agravó con la instauración del Estado Libre en Irlanda en 1921, tras siete siglos de dominio inglés. La zona del Norte, más pequeña, siguió perteneciendo al Reino Unido, mientras que la del sur se convirtió en el gran pulmón del Celtic.
Por aquella época, cada Old Firm terminaba muy mal. Las batallas campales eran ineludibles al final de cada encuentro, y se empezaba a asumir que la reconciliación era imposible. Es más, ¿para qué conseguirla?, que pensaba la mayoría.
Tras una época de tregua relativa vivida tras la II Guerra Mundial, la situación se recrudeció. Es cuando la política entra en juego. Así, era habitual ver alusiones al IRA en Parkhead, mientras que en Ibrox Park es muy habitual el cántico que reza 'Estamos hundidos en sangre feniana hasta las rodillas, rendíos o moriréis', en alusión al Sinn Fein, partido nacionalista irlandés y rama política del IRA.
En este último estadio también se viven momentos de exaltación cuando suena la canción Simply the Best, de Tina Turner. Al final se escucha un estremecedor '¡A la mierda el Papa!'

Johnston, una excepción histórica

Mo Johnston
Luego viene la aplicación de religión y política en el apartado deportivo. En el Celtic han jugado por tradición no protestantes, mientras que el Rangers llevó el camino inverso hasta que en 1989 se produjo el fichaje de Maurice Johnston. Estamos ante el único jugador de la historia que ha militado en católicos y protestantes.
El origen de Johnston era irlandés y católico, y tras ser traspasado por el Celtic al Nantes, el Rangers acometió su fichaje. El infierno que vivió en Ibrox Park fue tremendo. Todos en Glasgow le odiaban. Unos por ser un traidor y marcharse al rival -Celtic-. Otros, por considerarle un intruso -Rangers-. Al final, terminó marchándose a EE.UU.
La globalización también ha influido en esta rivalidad enconada. Ahora la mayoría de los jugadores son extranjeros, pero la esencia es la misma. Las polémicas siguen siendo constantes. La última se vivió hace unas temporadas, cuando el portero del Celtic, el polaco Artur Boruc se santiguó antes de comenzar una Old Firm en Ibrox Park. Boruc fue amonestado por las autoridades por atentar con este gesto contra el orden público...
La hostilidad que se vive en la grada es indescriptible. Cuenta todo aquel que ha presenciado uno de estos partidos que no hay nada comparable con un Celtic-Rangers. Ni un Boca-River, ni un Real Madrid-Barcelona, ni un Flamengo-Fluminense.
Esto lo deja claro Sir Alex Ferguson, entrenador del Manchester United y escocés, en su biografía: "Hay gente que insiste en que otras rivalidades futbolísticas pueden generar tanta intensidad como los choques entre Rangers y Celtic. Bien, he estado en San Siro, en el derbi de Milán, en Barcelona cuando fue el Real Madrid, he visto el Benfica-Oporto y me he visto envuelto con el Manchester United en partidos contra el City, el Liverpool o el Leeds. Créeme, no hay nada comparable con la atmósfera de un Celtic-Rangers".
En 1999, el colegiado escocés Hugh Dallas recibió un impacto de una moneda por parte de los aficionados del Celtic. Al final del partido sorprendió a todos con su discurso: "Tengo amigos en el mundo del arbitraje, como Collina, a los que les encantaría dirigir un Old Firm. Yo no lo dudaría: si tuviera que elegir entre arbitrar a las mejores estrellas del continente en la Champions League o un derby de Glasgow... me quedaría con nuestra propia batalla de gigantes".
La rivalidad, como estarán comprobando, es muy compleja. Es más, un amigo escocés me dijo en una ocasión que "el Celtic-Rangers es un Irlanda-Inglaterra. Los escoceses son mayoritariamente de otros equipos".

miércoles, 28 de noviembre de 2012

20 años de la revolución Cantona


Un 27 de noviembre de 1992 cambió la historia del Manchester United. 'Sir' Alex Ferguson, hoy símbolo y leyenda única de los 'red devils', parecía vivir sus últimas horas como entrenador. El United firmaba un desastroso inicio de temporada y el escocés estaba a un paso de ser destituido. Ese día, Eric Cantona fue presentado con el United y la historia del club cambió para siempre. Aquel futbolista problemático de actitud chulesca y mirada desafiante estaba a punto de liderar una época de leyenda. 20 años después, recordamos ese momento en nuestro 'flashback'. 

La situación del United: Los 'red devils' habían perdido la liga un año antes con el Leeds. Prácticamente la habían regalado. En la presenta campaña, sumaban únicamente dos victorias en trece partidos y ya estaban eliminados de los dos torneos de Copa. Los problemas arriba eran evidentes. El gran fichaje del verano, Dion Dublin, se había lesionado de gravedad. El intento por fichar a Alan Shearer o David Hirst había fracasado. Y Ferguson se acordó de un talento francés del que Gerard Houllier hablaba maravillas.
La gestación del fichaje: Miércoles 25 de noviembre. Ferguson se reune con su presidente, Martin Edwards. Bill Fotherby, director deportivo del Leeds, llama en ese mismo moento para preguntar por un posible traspaso de Denis Irwin. Ferguson le dijo a su presidente que preguntara por Cantona y Fotherby le emplazó a ofrecer una respuesta en 24 horas. Una hora después, llamó para confirmar que la operación estaba en marcha. Debido a su carácter inestable, el Leeds estaba dispuesto a vender, incluso, a un precio irrisorio. Entre un millón y un millón y medio de libras. Brian Kidd, ayudante de Ferguson, preguntó si el futbolista había perdido una pierna cuando conoció las cifras que se manejaban. Así se desprenda la intrahistoria de su incorporación según "The Guardian".
El impacto y el impulso al United: Las palabras de Ferguson dejan claro el papel que Cantona jugó desde su llegada en el club.  "Si alguna vez hubo un jugador en cualquier parte del mundo que se hizo con el Manchester United ese fue Cantona". Desde su primer día decidió entrenarse durante un tiempo extra cada día y consiguió despertar al resto de sus compañeros del profundo letargo en el que se encontraban. El United ganó ocho partidos y empató dos en los primeros meses de Cantona en Manchester. El United ganó la Liga tras 26 años de sequía.
Su etapa como 'red devil': Cantona marcó época en Old Trafford. Cuatro Premier League en cinco años y dos FA Cup, además de otra serie de premios personales. Marcó más de 150 goles y dejó un recuerdo único en los aficionados del United. Inició una época brillante y sirvió de ejemplo para el siguiente proyecto, siendo el referente de los Scholes, Neville o Beckham.

En 1997, cinco años después de su llegada a Old Trafford, Cantona anunció su retirada. Y cada aficionado del United que no daba crédito a su fichaje años antes, ahora derramaba una lágrima por el adiós de un mito que había cambiado la historia del club para siempre. El United de Ferguson jamás hubiera existido de no ser por la llegada del francés. Y así debe ser reconocido.