lunes, 3 de diciembre de 2012

Ben Barek, la perla negra

Por J. A. Martín Petón.

Era un niño de ébano, un carboncillo con dientes blancos como la sal que ayudaba, a ratos, en el taller de carpintería de su padre, en el barrio Cuba, y a ratos se escapaba a la plaza de al lado a jugar al fútbol. O algo parecido al fútbol, porque era obligatorio jugar descalzo y, si el contrario  no se daba cuenta, era aconsejable jugar con doce (todos los equipos lo intentaban); si a un espectador le caía cerca el balón y avisaba en voz alta “¡que chuto¡” y el balón entraba, el gol valía. El portero tenía derecho a colocar al lado del poste un ayudante que le guardaba una pipa de kif para pegarle un tiento cada vez que el balón estaba lejos.
Era el primer fútbol de Casablanca, Marruecos, en aquella época del protectorado francés. Y el mejor de todos los jugadores era un chavalín fibroso y larguirucho llamado Larbi. Ben Barek.

Aún era un niño cuando quedó huérfano. Aún era un niño cuando se levantó el glorioso estadio Philippe, así llamado en honor del propietario de los terrenos, en ausencia de otros héroes con mayores méritos. En ese estadio, durante los años veinte, el pequeño Larbi grababa en sus ojos las hazañas de los mejores y luego, con unos cuantos trapos, hacía una pelota y las repetía con sus amigos y la mascota de turno. Por el estadio Philippe, Larbi vio pasar a Mathias Sindelar y su Wunderteam, vio también a la Hungría de Sarosi y a la selección francesa.
No mucho tiempo después en ese estadio le tocaría a él enfrentarse a los galos con la selección de Marruecos. Perdieron dos goles a cuatro, pero los franceses sabían que acababan de ver a un fenómeno mejor que todos los anteriores.

En ese momento, jugaba en la Union Sportive Marocaine (USM), donde había llegado a cambio de un trabajo. Hasta entonces su equipo era el Ideal, de segunda división, en el que jugaba junto a un amigo de la niñez, el extremo Cerdán. Pero duró poco en el trabajo y en la USM. Tras la exhibición de aquella tarde en el estadio Philippe, se fue al Olympique de Marsella por 35.000 francos en la mano y 3.500 de salario mensual. Tardó un par de encuentros en ser llamado a la selección francesa. Era tal su calidad, que el periodista deportivo Michel Druckre está convencido que a Ben Barek sólo le faltó la televisión para ser considerado uno de los más grandes.

El infortunio quiso que cuando el fenómeno estaba en lo mejor (26, 27 0 28 años, cualquiera sabe, porque no se conocía la fecha de nacimiento del jugador) explotó la segunda guerra mundial. Le atrapó en Marruecos y se tiró cinco años jugando para su anterior equipo, la USM, viviendo de sus ahorros y de los cien francos por partido que le daba el club. Pero el berebere tenía el aguante metido en el cuerpo  y cuando la contienda se cerró, volvió al fútbol galo. Jugó en el Stade Français y con él vino al Metropolitano. Fue tan deslumbrante lo suyo en el madrileño estadio de Cuatro Caminos que a punto estuvo el presidente Galíndez  de vender el casetón donde vivía Clares para pagar su traspaso al Atlético. No fue preciso. Y no hubo mejor inversión: ¿cómo pagar las dos ligas (1950 y 1951) que ganó Ben Barek con Helenio Herrera en el banco, y diez más, de Domingo a Adrián Escudero, rodeándole en perfecta formación? ¿Cómo medir en dinero su baile ante el fondo norte de Chamartín, después de hacerle un sombrero al meta madridista, aquella tarde (12 de noviembre de 1950) en la que al Madrid le cayeron seis, la mayor goleada entre los dos rivales? Luego se fue, claro, Seguro que ya no cumplía los cuarenta, pero el resistente volvió a Marsella, salvó a su Olympique del descenso  y lo condujo hasta la final de la copa.

Después volvió a Casablanca. Llovía aquel atardecer de septiembre. 1992. La sombra del Atlas cubría Marruecos. Llegaba el otoño. Un anciano, solo, pobre y enfermo, dejaba que los recuerdos le dieran el último calor. Todos los suyos, sus dos esposas, los hijos, le habían aventajado en el paso final. La vida se iba del cuerpo gastado de un genio, Larbi Ben Barek.
Siete días tardaron en advertir su ausencia. Siete días. Siete días en notar que ya no estaba quien había repartido tanta felicidad. En Casablanca había llegado el otoño. Hoy era ayer y Larbi Ben Barek se durmió para no soñar más. Los vecinos de la Medina de Sidi Beloud, impresionados por el final de Ben Barek , decidieron  darle el homenaje que oficialmente no había tenido. Con su catafalco a hombros, cruzaron toda la ciudad. Cuando llegaron al cementerio de Chouada, miles de admiradores caminaban tras el féretro. Hoy, el viejo estadio Prilippe, con la cara lavada por la modernidad, ha perdido el nombre del viejo tratante; ha ganado el del hombre que mejor lo trató: Larbi Ben Barek.   

domingo, 2 de diciembre de 2012

El triunfo de la nada


Cualquiera diría que tanto Mourinho como Simeone sacaron al terreno de juego a sus mejores jugadores, con la excepción de Filipe Luis, que fue sustituido por Cata Díaz, y Marcelo, ambos lesionados. 
Lo vivido en el Bernabéu fue un partido deplorable, sin fútbol alguno, sin medio campo en el que futbolistas de la talla de Arda Turan, Ozil, Alonso, Mario Suárez o Di María no eran capaz de hilar dos pases seguidos, bien por incapacidad, bien por táctica. El guión venía marcado por un único hilo conductor, el pelotazo. Lamentable, a pesar de las expectativas. 
La mejor versión del Atlético en los últimos quince años no pisó el césped anoche, salió un equipo limitado en la medular, sin bandas, con dos referencias ofensivas totalmente aisladas, Falcao, desaparecido en combate, y Diego Costa, protagonista pero no precisamente por méritos futbolísticos. Su partido se basó en calentar el partido y ponerse al nivel barriobajero de Ramos, Pepe y Coentrao, mereciendo la expulsión en dos ocasiones. Decepcionante la propuesta de Simeone.

Mientras tanto, el Madrid desaprovechó todo su potencial, no ya ofensivo, sino futbolístico en general, para caer rendido a la nada más absoluta y llevarse una victoria sin hacer ningún mérito. No digo que juegue como el Barcelona, ni puede ni debe. Tiene a Di María y a Cristiano, podría jugar por las bandas. Tiene a Modric y Ozil, pocos jugadores en el mundo tocan el balón como ellos. Y también los pases largos de Xabi Alonso...  Sin embargo, el planteamiento de Mourinho anoche desperdició todas estas cualidades. Una auténtica basura para cualquier espectador que tenga mínimamente los pies en el suelo y no se deje llevar por el fanatismo. El juego del Madrid dependió exclusivamente del acierto rematador de Cristiano. Ayer estuvo sensacional en ese aspecto, aunque dio muestras de su irreversible estupidez al intentar hacer un regate que le salió rana, pero desgraciadamente no hubo escarnios, pues jugaba de local. Esta apuesta a una sóla carta te puede salir bien, como sucedió anoche, pero en otras te puedes llevar una buena hostia, como con el Betis, el Getafe o el Sevilla. Y así les va.

Con esta derrota el Atlético despierta del sueño de pelear la Liga al Barcelona, que sigue a su rollo, pero mantiene una distancia cómoda con el Madrid. Sus verdaderos rivales, Valencia, Málaga y Athletic, no puntúan. Así, esta será la Liga más tranquila para el Atlético en muchísimo tiempo.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

20 años de la revolución Cantona


Un 27 de noviembre de 1992 cambió la historia del Manchester United. 'Sir' Alex Ferguson, hoy símbolo y leyenda única de los 'red devils', parecía vivir sus últimas horas como entrenador. El United firmaba un desastroso inicio de temporada y el escocés estaba a un paso de ser destituido. Ese día, Eric Cantona fue presentado con el United y la historia del club cambió para siempre. Aquel futbolista problemático de actitud chulesca y mirada desafiante estaba a punto de liderar una época de leyenda. 20 años después, recordamos ese momento en nuestro 'flashback'. 

La situación del United: Los 'red devils' habían perdido la liga un año antes con el Leeds. Prácticamente la habían regalado. En la presenta campaña, sumaban únicamente dos victorias en trece partidos y ya estaban eliminados de los dos torneos de Copa. Los problemas arriba eran evidentes. El gran fichaje del verano, Dion Dublin, se había lesionado de gravedad. El intento por fichar a Alan Shearer o David Hirst había fracasado. Y Ferguson se acordó de un talento francés del que Gerard Houllier hablaba maravillas.
La gestación del fichaje: Miércoles 25 de noviembre. Ferguson se reune con su presidente, Martin Edwards. Bill Fotherby, director deportivo del Leeds, llama en ese mismo moento para preguntar por un posible traspaso de Denis Irwin. Ferguson le dijo a su presidente que preguntara por Cantona y Fotherby le emplazó a ofrecer una respuesta en 24 horas. Una hora después, llamó para confirmar que la operación estaba en marcha. Debido a su carácter inestable, el Leeds estaba dispuesto a vender, incluso, a un precio irrisorio. Entre un millón y un millón y medio de libras. Brian Kidd, ayudante de Ferguson, preguntó si el futbolista había perdido una pierna cuando conoció las cifras que se manejaban. Así se desprenda la intrahistoria de su incorporación según "The Guardian".
El impacto y el impulso al United: Las palabras de Ferguson dejan claro el papel que Cantona jugó desde su llegada en el club.  "Si alguna vez hubo un jugador en cualquier parte del mundo que se hizo con el Manchester United ese fue Cantona". Desde su primer día decidió entrenarse durante un tiempo extra cada día y consiguió despertar al resto de sus compañeros del profundo letargo en el que se encontraban. El United ganó ocho partidos y empató dos en los primeros meses de Cantona en Manchester. El United ganó la Liga tras 26 años de sequía.
Su etapa como 'red devil': Cantona marcó época en Old Trafford. Cuatro Premier League en cinco años y dos FA Cup, además de otra serie de premios personales. Marcó más de 150 goles y dejó un recuerdo único en los aficionados del United. Inició una época brillante y sirvió de ejemplo para el siguiente proyecto, siendo el referente de los Scholes, Neville o Beckham.

En 1997, cinco años después de su llegada a Old Trafford, Cantona anunció su retirada. Y cada aficionado del United que no daba crédito a su fichaje años antes, ahora derramaba una lágrima por el adiós de un mito que había cambiado la historia del club para siempre. El United de Ferguson jamás hubiera existido de no ser por la llegada del francés. Y así debe ser reconocido.

martes, 27 de noviembre de 2012

Un golpe sobre la mesa


La victoria sobre el Sevilla en el Calderón no ha hecho más que confirmar que la trayectoria del equipo invita a pensar que pueden luchar por estar arriba toda la temporada. Si mantienen esa seguridad frente a equipos de menor entidad y dan la cara, como el domingo, contra los grandes, es factible pelear la Liga al Barcelona. Si éstos bajaran ese ritmo endiablado, claro. Sino, es imposible. 

El conjunto rojiblanco salió desde el primer minuto a por el partido. Bien es cierto que en el tramo inicial no tuvo la posesión y se vio un partido a cara de perro, en el que Navas podía hacer mucho daño a Filipe Luis y a Silvio no se le veía del todo cómodo debido a la falta de minutos. El resultado estuvo claramente condicionado por la expulsión de Fazio en el minuto 20 de la primera parte, que permitió abrir a Falcao el marcador. Anteriormente, como decimos, el Atlético no tenía la posesión, ni siquiera se veía peligroso a la contra, a pesar de que la defensa palangana era un flan, sobretodo un irreconocible Spahic, protagonista en todas las jugadas de peligro en su área. De hecho, el segundo gol rojiblanco lo marcó él en propia meta tras rechazar un centro de Arda Turan.

Mientras para el Atlético se ponía todo de cara, el planteamiento inicial de Míchel, que prometía un partido muy igualado, se vino abajo por la expulsión y el castigo que suponía el segundo gol. Así, los de Simeone no tuvieron problemas en llevar la manija del partido, cerrando la primera parte con un gol de bella factura firmado por Koke. 3-0.

La segunda parte llevó una dirección distinta a lo que se había visto de partido en el Calderón. El Sevilla apenas puedo acercarse a la meta de Courtois, un disparo lejano de Diawará, y el Atlético, seguro de sí mismo y en superioridad numérica, supo leer en todo momento cada acción, y no ofreció concesiones en un partido que estaba ya finiquitado, pero en el que Miranda quiso poner la guinda con un gol en el minuto 92. 

Con este resultado el Atlético sigue la estela inmaculada de los de Tito Vilanova y, además, aumenta la ventaja con su perseguidor, el Real Madrid, que lo deja a ocho puntos a la espera de lo que suceda en el derby del próximo fin de semana. En caso de darse la tan improbable victoria colchonera en el Bernabéu, dejaría muy tocados a los de Mou, a 11 puntos del Atlético, seguramente a 14 del Barcelona. Un verdadero fracaso para la parroquia de Concha Espina.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Dioses y hombres

El Atlético de Madrid vive ahora en una nube. Con 31 puntos en 12 partidos, récord histórico del club, a estas alturas el año pasado teníamos 14 puntos, menos de la mitad. Y lo que es más placentero a primera vista, estar cinco puntos por encima del enemigo de toda la vida. No recuerdo la última vez que sentí esa sensación de paz, disfrutémosla mientras dure, que seguramente sea poco. Y no porque no confíe en este equipo. Lo que ha hecho el Cholo con esta plantilla no tiene nombre, por mucho que se quiera ahora decir que el equipo es una maravilla. Aceptémoslo, tenemos buenos jugadores, y cracks como Falcao y Arda, pero difícilmente esta plantilla podrá aguantar el ritmo del Barcelona y del Madrid durante 38 jornadas.

Sin embargo, lo mejor de todo es que transmiten seguridad. Atrás queda esa defensa que tantos disgustos de última hora nos daba. Ahora se ganan partidos de calle, y también jugando mal, como la última salida a Granada. Es por ello por lo que la trayectoria invita al optimismo. La tercera plaza en Liga no es ni mucho una quimera. Todo parece indicar que la Champions es más que fáctible, viendo como los rivales, Málaga, Sevilla, Valencia o Athletic ofrecen tantas dudas. No obstante, hay que tener en cuenta que el calendario hasta la fecha ha sido benévolo, sólo nos ha enfrentado a dos equipos de entidad, el Málaga y el Valencia, victoria y derrota respectivamente. Por ello la euforia debe de ser comedida, en sus justos términos. Antes del parón de navidad viene el Gordo: Sevilla, Real Madrid y Barcelona. Ahí se verán los verdaderos límites de este equipo, la frontera entre la clasificación para la champions o la Liga. Sería muy positivo lograr 4 puntos de estos enfrentamientos, eso permitiría mantener cierta distancia con el cuarto clasificado, pero hay que ser consciente que salir derrotados de los tres partidos es una posibilidad factible. Pero mientras la realidad no diga lo contrario, por qué no soñar con romper el maleficio que desde el 99 sufrimos con el Madrid y revivir victorias épicas no tan lejanas contra el Barcelona. Pronto sabremos a qué están dispuestos Falcao, el Cebolla y compañía. Soñemos.

miércoles, 1 de agosto de 2012

¡Tocomocho!


A día de hoy, la plantilla del Atlético realiza la pretemporada a la espera de sí llegarán más fichajes o se quedará el equipo tal y como está. Las bajas esta temporada se están produciendo por cuentagotas, poco a poco y suavemente, nos la están metiendo doblada sin que nos enteremos. 

Vayamos por partes. La portería de momento no se ha tocado. Por suerte, una suerte relativa, Courtois sigue, aunque como ya sabemos está cedido por el Chelsea, en el momento que Cech se retire nos quedaremos sin portero titular y tendremos que recurrir a Joel o Asenjo, que apenas tienen minutos, o bien fichar un portero de medio pelo, uno joven que sea una incógnita, o incluso otra cesión que será pan para hoy y hambre para mañana. 

En cuanto a la defensa, es la línea que ha sufrido las bajas más acusadas. Se han ido Perea, Antonio López y Domínguez. Los dos primeros han tenido un papel testimonial esta temporada, pero no se ha traído a nadie para cubrir su baja. El lateral derecho quedará bien protegido con Silvio y Juanfran, el centro será para Godín y Miranda. Cata Díaz no parece que vaya a ser el zaguero resuelto y duro que fue, la edad no perdona, y Pulido está aún muy verde, por lo que esta posición quedará bastante mermada para luchar en tres competiciones. En cuanto al lateral izquierdo la situación es más grave. Sólo tenemos a Filipe Luis, si se lesiona o no demuestra el nivel del último tramo de la temporada Simeone tendrá una papeleta difícil de solventar.

En el medio del campo también ha habido bajas considerables, haciendo que perdamos la calidad que el año pasado conseguimos con los fichajes de Diego y Arda. Se han ido Assunçao, Pizzi, Diego y Salvio. Desprenderse de los dos primeros ha sido un acierto, no así de Diego y Salvio. Las llegadas de Cebollita Rodríguez, Raúl García y Emre pueden aportar cosas positivas al equipo, pero sin la presencia del brasileño y el argentino el Atlético ha perdido ese plus que le hubiera permitido luchar con total garantía con el Málaga y el Valencia, equipos que han demostrado este año ser superiores a los rojiblancos.

Por último, en la delantera no va a haber sorpresas, espero. Falcao y Adrián, seguirán aportando fútbol y goles, pero la llegada de Diego Costa no supondrá una alternativa seria en caso de lesión o sanción de estos jugadores. Yo hubiera apostado por otro futbolista, véase Álvaro Vázquez, de perfil diferente. Diego Costa es la énesima vez que regresa al Calderón y no ha demostrado gran cosa. A no ser que se produzca algún fichaje más, la temporada no pinta bien para el Atlético. Difícilmente repetiremos el éxito en Europa y, mucho menos, superar a rivales mejor preparados para alcanzar la Champions.

jueves, 22 de marzo de 2012

Cuando la irregularidad es una constante

Anoche el Atlético de Madrid consiguió una victoria importantísima ante el Athletic, un rival directo en la lucha por entrar en Europa que demostró una tendencia similar a la del Atlético, la incapacidad para mantener una regularidad de victorias que le permita estar más arriba y confirmarse como un equipo sólido y fiable. Para alcanzar eso ambos están a años luz. Eso sí, ocultan sus vergüenzas con paso firme en la Europa League, mas la final de Copa del Rey que debe disputar el Athletic contra el Barcelona. 

Al principio, esta dinámica resulta frustrante. Ves al Atlético con un equipo de primer nivel, bien pensado aunque, como todos, mejorable, con una fuerte inversión... el Athletic con una generación de futbolistas excepcional: Muniain, Susaeta, De Marcos, Iturraspe, Llorente... y los resultados no son los esperados. En el caso del Atlético esta trayectoria en liga se ha convertido en algo muy frecuente, tanto que la frustración ha pasado a ser aburrimiento. Es díficil entender cómo equipos que aspiran a tanto y que asumen esa responsabilidad, pierdan puntos contra Mallorca, Racing, Sporting u Osasuna. Está claro que algo falla. A priori, podríamos meter en el mismo saco al Athletic, Atlético y Valencia, sin embargo la trayectoria de este último dista mucho de la de los otros dos. El Valencia, dejando a un lado el patinazo de anoche contra el Zaragoza, está mucho más arriba en la clasificación por méritos propios, es más competitivo, no suele amilanarse ante rivales mejores y contra equipos de inferior categoría apenas se deja puntos.

La vía más fácil para explicarlo sería decir que el Valencia es mejor, pero no veo mejor plantilla, ni mucho menos, y tampoco es un equipo hecho, cada año se llevan a sus mejores jugadores y consiguen rehacerse. ¿Cómo? No lo sé, y el Atlético menos todavía. A lo mejor es mérito de Emery, aunque seguramente la afición valenciana no esté de acuerdo. O una cuestión de mentalidad ganadora, algo que el Atlético acabó perdiendo hace tiempo y el Valencia no, que se construye con años de éxitos y estar siempre arriba, pero que se cimenta con paciencia y el trabajo bien hecho, virtudes que tampoco suelen verse a orillas del Manzanares.